
Andrés Roca Rey sale a hombros en Gijón tras cortar tres orejas, mientras Alejandro Talavante y Juan Ortega suman un trofeo cada uno en la Feria de Begoña.
Andrés Roca Rey se convirtió en el gran protagonista del cuarto festejo de la Feria de Begoña 2026. El torero peruano conquistó la plaza de El Bibio con una actuación de máxima entrega, rubricada con tres orejas y una salida a hombros que confirmó el alcance de su triunfo.
La tarde tuvo dos caras para el diestro. En su primer turno encontró las condiciones necesarias para construir una faena de gran consistencia, mientras que en el sexto tuvo que afrontar una embestida más complicada, que exigió valor, firmeza y una disposición absoluta.
El tercer toro permitió a Roca Rey desplegar su toreo más contundente. El peruano hilvanó una faena de gran intensidad, asentada sobre la autoridad y la capacidad para imponerse a las condiciones del animal. La obra adquirió profundidad y conexión con los tendidos hasta convertirse en uno de los momentos más destacados de su trayectoria en el coso gijonés.
El público reconoció su labor con la concesión de las dos orejas, un premio que reflejó la dimensión de una actuación especialmente completa.
La emoción aumentó con el sexto. El toro, de carácter encastado y exigente, planteó dificultades que Roca Rey afrontó sin reservas. El torero se mantuvo firme ante las acometidas de su oponente, protagonizando pasajes de enorme tensión que mantuvieron al público pendiente de cada embroque.
Su entrega volvió a encontrar recompensa con una oreja, completando así una tarde de tres trofeos y salida a hombros.
Alejandro Talavante dejó detalles de su personal concepto del toreo desde su primera intervención. Frente al toro que abrió plaza, desarrolló una faena marcada por la suavidad y el temple, buscando conducir las embestidas con naturalidad. Aunque su labor no se tradujo en un trofeo, recibió una ovación.
El extremeño encontró mayores posibilidades en el cuarto, con el que logró construir una actuación de mayor alcance. El toreo con la mano derecha concentró los pasajes más destacados de una faena que fue ganando consistencia y encontró respuesta en los tendidos.
La labor se saldó con una oreja, premio que permitió a Talavante sumarse al balance triunfal de la jornada.
Juan Ortega también dejó su sello en una tarde en la que el temple y la expresión tuvieron protagonismo. El sevillano estuvo cerca de obtener recompensa en el segundo toro, al que toreó con notable despaciosidad, imprimiendo a los muletazos un ritmo pausado y elegante.
Sin embargo, el fallo con la espada le privó de un trofeo y su actuación fue reconocida con una ovación.
En el quinto encontró una nueva oportunidad. Ortega supo esperar y dar tiempo al animal antes de desarrollar una faena que fue creciendo poco a poco. La paciencia inicial dio paso a pasajes de gran armonía, en los que sobresalieron el compás y la naturalidad de su toreo.
Esta vez sí logró convertir su labor en premio y paseó una oreja, cerrando una actuación que dejó constancia de su personalidad artística.
El encierro, compuesto por ejemplares de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, ofreció un comportamiento interesante en líneas generales. La presentación de los toros estuvo a la altura del compromiso y hubo varios animales que permitieron el lucimiento de los toreros.
Entre los ejemplares más destacados figuró el primero, por la calidad de sus embestidas. El tercero también ofreció momentos de interés, aunque terminó perdiendo fuelle después de mostrar cierta tendencia a abandonar la pelea.
El cuarto permitió a Talavante desarrollar su mejor labor de la tarde, mientras que el sexto destacó por su carácter encastado y por las exigencias que planteó a Roca Rey.
El resultado fue un festejo de alto interés artístico, con tres toreros capaces de conectar con los tendidos y un protagonista indiscutible: Roca Rey, que se llevó el triunfo más rotundo de la jornada.





Fotos: Emilio Méndez / COMUNICACIÓN CIRCUITOS TAURINOS
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